Espacios creativos

La ilusión nos inunda cuando tenemos un hijo, y esperando su llegada, comenzamos con los cambios que van a llegar a nuestra vida, nuestra casa, nuestro hogar, nuestra morada. Que prisas¡¡¡ ¿Acaso sabemos lo que realmente necesitamos?, o mejor dicho  ¿Sabemos lo que necesitará  la nueva vida que poblara la casa? Esta reflexión, la hago para comenzar mi post sobre cómo debemos plantearnos los espacios creativos de nuestros hijos.  En mi larga experiencia como Interiorista, la mayoría de los clientes buscaban mobiliario, con mucho almacenaje, que fuese bonito y divertido, y que durase, cosa importante. ¿Pero realmente nuestros hijos necesitan muebles en su habitación? Por supuesto que necesitan un espacio donde podamos guardar su ropa, y un colchón dónde dormir. Pero, no nos engañemos en la mayoría de casos planteamos los dormitorios de los niños como si fuese una réplica de nuestra habitación pero con colores estridentes, dobles o triples camas por si viene alguien, armarios dónde guardar cosas que no sabemos dónde meter y una mesa de estudio. ¿Para qué quiere un niño de 3 años una mesa estudio?, aún no acabo de entenderlo. Reconozco que he amueblado habitaciones dónde apenas quedaba espacio para una alfombra, pero mi planteamiento cambio cuando nació Sergio.  Él no ha tenido muebles en su habitación excepto un colchón con 4 patas….una alfombra y cojines muchos cojines, según íbamos avanzando y empezaron a llegar los juguetes y los libros fuimos colocando baúles, estanterías y cestos….muchos cestos y cuando nos hemos visto en  la necesidad de sentarnos en una mesa a dibujar hemos comprado una mesa y dos sillas a su altura y tamaño, y yo me siento con él en una silla dónde asoma un huevo y una gallina. Ahora tiene nueve años y  le apetecía que su habitación se transformase en parte de sus juegos diarios y un lugar dónde sus sueños se fundan con su juego, y así el decidió que su cama estuviera en las alturas, escondido del mundo y lleno de cojines dónde dejar sus miedos nocturnos, estanterías enormes dónde colocar sus legos, comics, libros y juegos, una pizarra gigante, (allí expresa todo lo recorre su imaginación o sus emociones), y oculta, una cama dónde puedan dormir sus amigos cuando vienen a visitarle, pero no me ha planteado ponerle una mesa de estudio todavía, quiere que su habitación sea un espacio de juego, ya tendrá tiempo de que su habitación se convierta en su refugio de concentración por ahora será su país de las mil maravillas y reservamos mi despacho o la mesa de la cocina para esas horas cortas de deberes y concentración que en ningún caso deben interferir en su juego.

A dónde quiero llegar con todo esto. Que esperemos a que nuestro bebe este aquí para plantearnos cambios en nuestro hogar, las necesidades van llegando poco a poco, hay niños que pasan del lecho materno a la cama directamente, Sergio estuvo en la cuna dos meses, enseguida paso a su cama dónde realmente descansaba mucho mejor. Los armarios y la ropa deben de estar organizados, pero realmente necesitamos armarios de dos metros o rincones enormes dónde guardar la ropa de un bebe. Los niños necesitan un espacio dónde puedan sentirse seguros, con todo a su alcance para que puedan desarrollar su autonomía y no armarios repletos de ropa con cierres de seguridad. Quizás debamos reflexionar dónde queremos que crezcan nuestros hijos, en hogares dónde se sientan seguros y cómodos. O en hogares dónde todo está prohibido y su espacio es limitado.

Eva Rojo

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